Buscar centavos por cada rincón de la casa y completar USD 1,60 para comprar el cilindro de gas, era una odisea en el hogar del matrimonio de los ingenieros Sigüencia Gómez.
Con lágrimas en los ojos, David Sigüencia reconoce que pasó por una de las peores épocas de su vida. Su situación financiera era “quebrado” en el 2004.
No tenían dinero para pagar las cuotas de una casa que obtuvo al primer año de matrimonio. El banco Rumiñahui estaba a días de embargarla, pero surgió la idea de vender humitas y arrancó el negocio. En el 2009 tuvieron una facturación promedio de USD 10 000 por mes.
Sin embargo, al inicio del emprendimiento, los padres de David les prestaron un molino y una olla tamalera. El matrimonio Sigüencia Gómez iba de tienda en tienda promocionando sus productos. “De pronto surgió una propuesta de Delicatessen La Suiza y nos pidieron 40 humitas”, comenta sonriente David. Durante un año trabajaron los dos, ahora cuentan con ocho trabajadores.
Lograron salvar su casa. Los pedidos de La Suiza aumentaron a 80, luego a 120. “Sentíamos que la vida cambiaba, que había esperanza. Comercializamos también tamales y quimbolitos”, relata Patricia Gómez, quién es oriunda de Loja. De ahí se deriva el nombre de la microempresa ‘Humitas y tamales del valle lojano’.
Pero los desafíos no quedaron ahí. Poco a poco se fueron incrementando los pedidos. Posteriormente se enfrentaron a la carencia de insumos, para abastecer la demandan de sus clientes. David y Patricia recuerdan que solicitaron un crédito al Banco Rumiñahui de USD 6 000 y con eso compraron maquinaria. El negocio se expandía y sus alimentos eran apetecidos.
En el 2006, luego de desarrollar una producción ascendente, ingresaron a formar parte del grupo de proveedores de la cadena Megamaxi y Supermaxi. En el 2005 elaboraron 75 000 humitas, y en el 2006, la cifra subió a 130 000. Actualmente cada semana elaboran 5 000 humitas. Además, entregan sus productos en los supermercados Santa María, Comisariato del Ejército-Servicio Social de la Fuerza Terrestre y mantienen la distribución en Delicatessen La Suiza.
Además, exportan desde el 2008 unas 10 000 humitas cada cuatro meses a España.
Sus humitas se venden en el exterior bajo el nombre de ‘Alegría de mi tierra’. por pedido del comprador.
El último producto que sacaron a la venta, además de los quimbolitos, humitas y tamales, es el café lojano que lo distribuyen en ‘bolsitas’ instantáneas de infusión. Ellos lo preparan en Quito, pero el productor lojano de café Flavio Jaramillo, les provee de la gramínea.
Elizabeth Sanipatín señala que es un gusto trabajar con el matrimonio Sigüencia Gómez. Considera que sus jefes son entusiastas, y los tratan bien. “Aquí venimos solo los lunes, miércoles y viernes”.
Diego Vela, subgerente del área de perecibles de la cadena Supermaxi, comenta que la microempresa ‘Humitas y tamales del valle lojano’ son proveedores que cumplen con los estándares que allí solicitan y abastecen a esta cadena los martes, jueves y sábado. “Sus productos son de buen consumo en el Supermaxi”.